Cuando ingresé a la Universidad Nacional de Colombia en 2015, cambié el nombre del blog a Un Caleño, emulando uno que se llamaba UNALEÑO y que hablaba de la vida en la “Nacho”. En ese nombre quise mantener algo que para mí era fundamental: la identidad de ser de Cali, de ser caleño, y al mismo tiempo estudiante de la Nacional. Por eso el UN iba en mayúsculas, como sigla y como símbolo de mi alma mater.
Sin embargo, desde hace algún tiempo venía pensando en cambiar el nombre. Ya soy egresado de la Nacho y, aunque siempre seré unaleño, sentía que era momento de actualizar este espacio. La nostalgia y la conexión emocional con el blog —que además estuvo un poco abandonado durante los años más intensos de estudio— me habían impedido dar el paso.
Hoy, 12 de enero de 2026, decidí hacerlo. En parte porque estaba cansado de que una expareja viviera pendiente de mis publicaciones, especialmente cuando escribía cosas personales sobre mi trabajo actual, mi pareja y la vida que he construido después de esa historia. Este blog siempre ha sido mi lugar de descarga, y necesitaba volver a sentirlo como un espacio propio.
Espero que este cambio de nombre no me haga perder posicionamiento en los buscadores. Espero seguir escribiendo como siempre y, ojalá, que quien no deba encontrarlo ya no lo haga, sin que por ello desaparezca para el resto del mundo. Divagaciones académicas y personales sigue siendo lo que siempre ha sido: un lugar para pensar en voz alta, para ordenar ideas y para respirar un poco.
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